SENZA CENSURA N.20

july 2006

 

1° DE MAYO EN ROSARIO Y SAN LORENZO - ARGENTINA
Convocatoria unitaria para el 1º de Mayo


Declaración: Se acerca un nuevo 1º de Mayo.
Un día muy especial en la historia de los trabajadores y sus luchas.
Desde aquel lejano 1890, el 1º de mayo es el Día Internacional de los Trabajadores.
No es un día festivo, no es un día de alegría.
Pero sí es un día de encuentro, un día de recordación, un día de lucha.

Es el día en que los trabajadores de todos los rincones del planeta, de acuerdo a cada tradición, a cada historia, a cada coyuntura presente se juntan para expresar sus reclamos inmediatos y la necesidad estratégica de acabar con un sistema que sólo nos propone injusticias, miseria y explotación.

La lucha de la clase obrera mundial está jalonada de momentos de gloriosos triunfos y de otros de dolorosas derrotas.

Desde hace más de tres años pueblo iraquí es parte de esta lucha con su heroica resistencia a la ocupación de las tropas imperialistas comandadas por el genocida George W. Bush..

En otro continente, en Europa, todos pudimos seguir con entusiasmo el triunfo de los jóvenes franceses. Centenares de miles de trabajadores y estudiantes salieron a la calle para decirle NO al proyecto de las patronales y el gobierno para acabar con el derecho a la estabilidad. Es que también en los países centrales los trabajadores deben resistir para defender sus derechos más elementales.

Y si hace un siglo la lucha de los trabajadores de todo el mundo lograba imponer la jornada de 8 horas, hoy tenemos que decir que en nuestra país y en muchos otros lugares la voracidad de las patronales y sus gobierno nos ha hecho retroceder más de 100 años y nos obliga a jornadas laborales de 12, 14 y hasta 16 horas.

En un escándalo que llena de indignación, en la moderna y opulenta ciudad de Buenos Aires, la esclavitud salió de los libros de historia para instalarse en las tapas de los diarios en donde se contaban las condiciones de vida y de trabajo de los hermanos bolivianos que trabajan en los talleres de costura.

Pero si hemos llegado a este punto es como resultado un largo proceso.

Un proceso que tuvo un momento central hace poco más de 30 años.

El 24 de marzo de 1976, una vez más, las FFAA se pusieron al servicio de las grandes patronales nacionales y extranjeras y dieron el golpe de estado que marcó el inicio de la etapa más oscura de nuestra historia.

Se trataba de imponer una nueva forma de funcionamiento del capitalismo. Para que las grandes empresas (Acindar, Swift, Ford, Paladini, Molinos, etc.) aumentaran sus ganancias debían arrancarle a los trabajadores y al pueblo conquistas históricas.

En este plan siniestro había que acabar, a sangre y fuego, con todas las formas de resistencia de los trabajadores.

Si alguien tiene dudas sobre contra quién fueron dirigidos el golpe y la feroz represión, no tiene más que repasar las listas de desaparecidos, encarcelados, torturados o exiliados. Ellos provenían de las fábricas, las oficinas, las escuelas, los hospitales, las universidades. En particular en nuestra región podemos hacer una larga lista de mártires integrada por obreros industriales, por empleados, por docentes.

En estos ya largos 30 años los grandes grupos económicos impusieron su dominio y, especialmente durante la dictadura militar y en la nueva “década infame” de los ’90, arrasaron con nuestros derechos. Contaron para ello con la importante complicidad de sectores de la Iglesia y de las cúpulas sindicales.

Pero nada de esto fue aceptado mansamente por nuestra clase. En estos años, y adoptando las más variadas formas, las luchas de resistencia de los trabajadores fueron una constante. No dejamos de luchar ni en los momentos más oscuros de la dictadura, ni en las épocas de “gloria” del infame menemismo.

Y desde el levantamiento del 19 y 20 de diciembre de 2001 los trabajadores estamos protagonizando luchas en las que empezamos a recuperar el salario y los derechos que nos arrebataron.

Después de la profunda crisis económica que estalló en el 2001, las cifras muestran un notable crecimiento de la producción y de la recaudación fiscal. Pero los trabajadores seguimos viviendo en la pobreza y la sobreexplotación. Lo que sigue creciendo es la desigualdad en la distribución de la riqueza.

Es por eso que en estos tiempos hemos visto un notable crecimiento de las luchas de los trabajadores ocupados. Obreros de la industria o el trasporte, empleados estatales y bancarios, docentes y enfermeros impulsamos masivos planes de lucha con huelgas, cortes de rutas y movilizaciones a lo largo y lo ancho del país.

Lamentablemente nada han hecho el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales, para modificar esta realidad que estamos denunciando y que sufrimos cotidianamente. Más allá de algunos gestos y algunos avances en la denuncia y la investigación de los crímenes de la dictadura, poco se ha hecho para mejorar la situación de los más postergados. Es que este modelo económico sólo se mantiene con bajos salarios y precarización laboral para la gran mayoría de los trabajadores.

Con la política de desendeudamiento y el pago por adelantado al FMI de casi u$s 10.000 millones -mientras los empleados estatales reciben salarios en la línea de la pobreza, nuestros jubilados cobran $390 por mes y los planes asistenciales se mantienen en la indignante cifra de $150- tenemos una cabal demostración de que se sigue privilegiando la deuda externa por sobre la interna.

Cuando aún los trabajadores no hemos logrado recuperar los niveles salariales del 2001, después de la brutal devaluación que licuó nuestros ingresos, la pretensión de imponer un techo de entre el 15 y el 19% a los aumentos en los convenios con el viejo engaño de que estos aumentos son los responsables de la inflación es otra política oficial que poco tiene que ver con los intereses de los trabajadores. Esto pone en evidencia la reafirmación del modelo de distribución de la renta más regresivo de nuestra historia, frente al mayor superavit fiscal acumulado con estas políticas neoliberales que han saqueado al pueblo argentino.

La relativa baja de la tasas de desocupación no hace más que mostrar el crecimiento del trabajo basura y la más absoluta precarización laboral. Cuando las estadísticas oficiales informan que el 50% de los trabajadores están “en negro” nos preguntamos: ¿no es esta una clara muestra de la complicidad del Ministerio y la Secretaría de Trabajo con los empresarios?

Junto con esto denunciamos la represión que venimos soportando. Ya son más de 4.000 los compañeros procesados por participar de distintas acciones de lucha. Víctimas principales de este accionar represivos son los heroicos compañeros de la ciudad de Las Heras. Por defender sus derechos, por enfrentar a las grandes empresas petroleras estos trabajadores sufren la brutal ocupación de la Gendarmería dispuesta por el gobierno, las amenazas, los despidos y la cárcel.

Hemos resuelto realizar esta conmemoración en la puerta de la empresa I.C.I. porque creemos que acá se está jugando una pulseada clave. De un lado la empresa, una patronal inglesa que con métodos brutales muestra que no tiene problemas en violar todos los convenios y en pisotear los derechos de los trabajadores a fin de maximizar sus ganancias. Del otro los trabajadores, los que día a día producen la riqueza, los que pretenden que se cumplan los convenios firmados, los que no están dispuestos a ceder condiciones de trabajo a cambio de salarios, los que están dispuestos a resistir hasta el final por sus derechos.

Este es un conflicto testigo. El ataque y el despido a estos compañeros es un ataque a todos los trabajadores de la región. El triunfo de estos compañeros será el triunfo de todos los trabajadores.

La jornada del 1º de mayo nos permite pensar la profunda relación entre las luchas actuales y las necesidades históricas de la clase trabajadora. Por eso junto a los trabajadores de I.C.I. decimos que no podemos permitir que se sigan avasallando nuestros derechos y vamos a luchar con estos compañeros hasta el final.

Porque luchando por salarios, por condiciones laborales o contra los despidos sabemos que estamos luchando también por una sociedad sin explotación ni opresión.

Por eso queremos plantar bien fuertes nuestros reclamos:

No a los despidos en I.C.I. Inmediata reincorporación de todos los trabajadores. Respeto de los convenios vigentes.
Aumento de salarios para todos los trabajadores sin ceder condiciones de trabajo. Salario mínimo de $2.000
Aumento de jubilaciones. Jubilación equivalente al 82% móvil.
Trabajo para todos. Reducción de la jornada laboral sin reducción del salario.
Seguro de empleo y formación y asignación familiar universal. Aumento de los planes asistenciales a $400
No al trabajo “en negro”. No a la precarización laboral. Respeto de los convenios colectivos. Derogación de toda la legislación antiobrera.
Basta de represión. Fuera la Gendarmería de Las Heras. Libertad a los compañeros detenidos.
Desprocesamiento a todos los luchadores procesados.
No al pago de la deuda externa.
CTA ROSARIO- AMSAFE-Rosario, Sindicato de Prensa Rosario, ATE-Rosario, COAD, , Sindicato de Comercio Rosario, Sindicato Aceiteros Rosario, CCC, Padres del Dolor, Frente Popular Dario Santillán, Santiago Pampillón Regional, Mesa de Jubilados y Pensionados.

sec_gremial@aterosario.com.ar



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